miércoles, 7 de octubre de 2015

Cerremos los ojos...


EL VAGABUNDO (1915), de Charles Chaplin
Soñemos, como Charlot, que no poseemos más que un chaqué raído, un bombín usado y un bastón que oculta nuestra miseria bajo un falso porte distinguido. Que nada nos ata, que nadie nos detiene. Siempre derrotados y siempre invencibles, seguiremos siendo vagabundos, sin más hogar ni destino que nuestros pasos.


UNA SEMANA (1920), de Buster Keaton
Soñemos, como Buster que el miedo no nos alcanza. Que a la vuelta de la esquina hay una entrada o una salida a nuestra huida. Que hay dónde esconderse pero no por mucho tiempo. Cómo esquivar el abismo pero no sin esfuerzo. Que el ingenio nos pertenece pero no el azar, aunque también pueda rescatarnos en el último instante.


EL MAGO DE OZ (1939), de Víctor Fleming
Soñemos, como Dorothy que, estando perdidos, hay un camino señalado de vuelta a casa pero no lo recorreremos solos sino en compañía de otros tan o más asustados y desvalidos que nosotros. Que por muchas brujas del Este o del Oeste que nos acosen, los chapines colorados siguen en nuestros pies.



MATAR A UN RUISEÑOR (1962), de Robert Mulligan
Soñemos, como Atticus, que la justicia es justa, que buscar la verdad es la única forma de encontrarla, que aquello que hacemos nos hace y que sólo la razón permite atrevernos a conocer lo desconocido y que eso es lo que significa crecer.


CASABLANCA (1942), de Michael Curtiz
Soñemos, como Ilsa, que cuando no es posible tener lo que amamos, es posible amar lo que tenemos y que siempre quedará...allí...dentro de nosotros, el recuerdo de lo vivido y compartido.




DERSU UZALA (1975), de Akira Kurosawa

Soñemos, como Dersú, que la naturaleza nos habla y que la escuchamos. Que en la tierra más solitaria, fría y distante, alguien nos ofrecerá el calor de su hoguera y nos acogerá con la generosidad de su alma y, aún en la ausencia, espera reencontrarnos, por muy extenso que sea el territorio por donde arrastremos nuestra soledad.



EL HOMBRE ELEFANTE (1980), de David Lynch
Soñemos, como John Merrick, que aunque podamos parecer y parecernos monstruosos, unos ojos ajenos serán capaces de ver la belleza de nuestra íntima esencia humana y que nos convencerá de ello.


LA LISTA DE SCHLINDER (1993), de Steven Spielberg
Soñemos,como Schindler, que hay guerras buenas, aquellas que se libran contra uno mismo. Que la mejor forma de conseguir hacer algo es haciéndolo y que en la salvación de otros está también la nuestra.


BLADE RUNNER (1982), de Ridley Scott
Soñemos que nuestras lágrimas no se perderán, como las de Batty, sino que una mano las recogerá para recordarnos todo lo que vimos y la ilusión de los que se nos negó, y nos sujetará antes de caer al vacío. Habrá otro que no podremos evitar pero a diferencia de él, nosotros, tan sólo humanos, no malgastaremos llanto ni el tiempo que queda hasta precipitarnos en él.

Soñemos con no dejar de soñar...