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| HASTA EL FIN DEL MUNDO (1991), de Wim Wenders |
-Quiere ver sus sueños.
El ordenador tomaba información visual directamente del cerebro. Decodificaba los impulsos eléctricos y los transformaba en imágenes.
-El interior de nuestra mente, los sueños y todos los pensamientos son secreto. Y nada cambiará.
-Non sembra promettere bene.
Al principio sólo se apreciaba un ritmo caótico de ruido digital, luces y colores. Pero al final emergieron formas.
-Es hermoso...mirarse el alma.
-Nos devorará vivos.
-Debemos parar, pero ¿cómo?
-Lo hemos anhelado siempre. Vivimos por esto.
-¿No querrá hacernos creer que no quiere ver sus sueños?...
-Sólo una vez.
El ordenador interpretaba el equivalente de las emociones de quien soñaba. Mientras uno dormía, los otros se afanaban sobre las pantallas, esperando, mirando, anhelando ver un sueño. Vivían para ver sus sueños y cuando dormían, soñaban con sus sueños. Los sueños, que deberían haber sido olvidados con la primera visión, se convirtieron en su dieta, cada vez más concentrada. Sus mentes crearon monstruos que no podían soportar pero tampoco vivir sin ellos.
-De pequeña soy tan feliz...
-Pero siempre caigo.
-¿Por qué caigo siempre?
-¡No me dejéis siempre sola!
-¿Por qué siempre me dejáis sola?
-Cada vez que llego a esta parte del sueño todo está confuso.
-Quiero soñarlo otra vez para definirlo mejor.
Habían llegado juntos a la isla de los sueños pero poco después se alejaron. Se ignoraban, se abandonaron. Emociones e imágenes emergían desde un pasado ya olvidado. Vagaban por mundos perdidos. Los sueños les sumieron en el agujero negro del aislamiento.
Alla fine persero del tutto il contatto con la realità.
Cuando fui a salvar a Claire, su única preocupación era tener pilas nuevas para su monitor.
-¿Puedes hacerlo funcionar?
-No, Claire, está muerto.
-Io sono morta!
-Il mio cuore è morto.
Buscaron a Sam entorno al laberinto en el que se había refugiado. Le hubieran podido encontrar, si él hubiese querido.
Ma era impossibile trovare un uomo perso nel labirinto dell'anima.
Yo quería ayudar a Claire, pero no sabía cómo. No sabía cuál era la cura para la enfermedad de los sueños. Yo sólo sabía escribir.
Le parole non sono d'aiuto ma erano la sola cosa che avessi.
Yo creía en las palabras. Rogué para que la verdad de las palabras aquietase el estrépito de los pájaros en el cielo.
-Te llevaré con mis viejos amigos. Vivirás con ellos. Te quitarán los sueños.
-Y después ¿qué sucederá?
-¡Sta a te inventarlo!









