Y otra vez, como el que espera cobrar una deuda pendiente, la tristeza, callada, paciente, acechando al doblar la cal de las esquinas. De sombra en sombra y de reja en reja. Persiguiendo los pasos que por cuestas y callejas podría recorrer con los ojos cerrados. Sin compadecerse, como si hubiese dejado una promesa incumplida. Mansa tristeza en su balcón celeste y blanco. Guardián de puertas cerradas. De ojos que quisieron, una vez más, mirar lo que no se vio mil veces. Tan perdido como los perdidos momentos. Como los sueños perdidos. Como otras despedidas. Otras noches. Otros besos.
Explicaciones, las justas. Opinión, poca. Impresiones, recuerdos, sueños. De lo vivido. De cualquier cosa que hayan experimentado mis sentidos, aunque alguna vez me han podido engañar. De mí. De eso y sólo de eso estoy en condiciones de afirmar que puedo llegar a ser una auténtica experta. Incluso me atrevería a decir que toda una autoridad mundial en la materia.
domingo, 10 de enero de 2016
Otra mañana
Y otra vez, como el que espera cobrar una deuda pendiente, la tristeza, callada, paciente, acechando al doblar la cal de las esquinas. De sombra en sombra y de reja en reja. Persiguiendo los pasos que por cuestas y callejas podría recorrer con los ojos cerrados. Sin compadecerse, como si hubiese dejado una promesa incumplida. Mansa tristeza en su balcón celeste y blanco. Guardián de puertas cerradas. De ojos que quisieron, una vez más, mirar lo que no se vio mil veces. Tan perdido como los perdidos momentos. Como los sueños perdidos. Como otras despedidas. Otras noches. Otros besos.
